Exhibición de lo íntimo y lo olvidado

Realizar una exhibición de cuadros enmarcados, donde en su interior hay objetos cuidadosamente iluminados y preservados.
Los objetos, son “restos de recuerdos”. Objetos perdidos o “lanzados al olvido”. Objetos que no se apreciaron porque su valor se perdió al momento de ser usados/aprovechados.
Objetos como
– un chupete mordido y roto (niño)
– una colilla de cigarro (adolescente) [auspicio marca?]
– una colilla de ‘joint’ (jóven)
– un condón usado (adolescente)
– un paquete de pastillas anticonceptivas usado (adolescente)
– un calzón arrancado a la fuerza en una violación
– un feto en la basura

Todas estas piezas, con una historia relacionada. Ficticia, real, inspirada… y apoyada por ilustraciones de artístas reconocidos.

El recorrido de apreciación, debería estar dispuesto en forma de circuito, que impida a las personas ver los cuadros de otra forma que no sea secuencial. Pueden ser varias tiendas/piezas oscuras. La secuencia de piezas debe estar en orden cronológico a lo que sería la vida de las personas. Asumiendo que la mayoría de espectador son adolescentes > Producirá en los primeros años un aire de nostalgia, en la mediana edad un sentido de indentificación, buenos recuerdos, descubrimientos adolescentes; y en la etapa más adulta, se verán sufrimientos, decisiones importantes, traumas, golpes duros de la vida.

La presentación debe ser guíada con alguna música monótona. Tribal. Simétrica. Que siga una secuencia que cada X tiempo, tenga un sonido como un “beat” que sea la señal, para que un grupo de persona, o individual pase de pieza a pieza. Así queda controlado como van avanzando, limitar el tiempo de apreciación, evitar “choques’.